Tendencias clave para el sector de la Defensa en 2026

Transformación, capacidades avanzadas y tecnología de vanguardia están redefiniendo un modelo de Defensa más integrado, autónomo y estratégico.

Panorama estratégico del sector

La Defensa vive un momento decisivo, marcado por la inestabilidad global y el peso creciente de la geopolítica. La Seguridad se reafirma como base del bienestar y del desarrollo económico, y la inversión en capacidades militares se entiende ya como una necesidad estratégica.

España avanza en un ciclo de inversión histórico, pero su éxito depende también de un tejido industrial sólido, innovador y resiliente, capaz de generar tecnología propia y reducir dependencias externas. La soberanía estratégica exige una industria ágil y competitiva.

En este escenario, Zelenza ha identificado las siete tendencias que definirán la Defensa en 2026 y que marcarán su evolución en los próximos años.

Nuestra propuesta tecnológica

En este escenario, destacan siete tendencias clave que marcarán la evolución del sector:

  • Mantenimiento y optimización del esfuerzo económico: prioridad en distribuir la inversión hacia PYMES tecnológicas para fortalecer la cadena de suministro y potenciar la innovación.
  • Inteligencia Artificial masiva: uso intensivo de algoritmos para procesar datos en tiempo real y acelerar el ciclo de decisión, clave para la superioridad informativa.
  • Plataformas no tripuladas y enjambres: despliegue de sistemas C2 avanzados para gestionar múltiples drones y operar con automatización en entornos degradados.
  • Soberanía nacional: impulso al desarrollo propio y exigencia de transferencia tecnológica en adquisiciones externas para asegurar control y autonomía.
  • Enfoque multidominio: interoperabilidad y visión conjunta desde el diseño, con el ciberespacio como capa transversal de la operación.
  • Ciberseguridad: requisito esencial ante amenazas EW, ciberataques y NAVWAR; sin robustez desde el diseño, un sistema no será operativo.
  • Tecnologías duales: sinergias entre innovación civil y militar, acelerando adopción y maximizando el retorno y el impacto social.

Tendencias Clave

1. Mantenimiento y optimización del esfuerzo económico

La inversión en Defensa seguirá previsiblemente una trayectoria ascendente, pero el verdadero desafío de 2026 no será únicamente cuantitativo, sino estratégico.

La cuestión clave no es solo cuánto se invierte, sino cómo se articula esa inversión. El éxito industrial dependerá de la capacidad del sistema para generar capilaridad: que los recursos fluyan de los grandes grupos tractores hacia el tejido de PYMES tecnológicas que conforman la base real de la innovación. En estas empresas más ágiles y especializadas es donde suele emerger la disrupción necesaria para responder a los retos contemporáneos. Por ello, asegurar y reforzar la cadena de suministro —desde los líderes industriales hasta los proveedores de nicho— es esencial para garantizar la resiliencia, competitividad y salud del sector en su conjunto.

2. La era de la Inteligencia Artificial masiva

Como bien decía Wellington, la guerra siempre ha consistido en «saber qué hay al otro lado de la colina». En 2026, esa colina es digital. La superioridad de la información dependerá del empleo masivo de algoritmos y sistemas de Inteligencia Artificial ya que ya no basta con recolectar datos; es necesario procesarlos en tiempo real para acelerar el ciclo de decisión. Así, la IA será el motor que permita gestionar la incertidumbre y otorgar una ventaja operativa decisiva.

3. Revolución de plataformas no tripuladas y enjambres

El conflicto en Ucrania ha actuado como un catalizador exponencial, dejando obsoleto el modelo tradicional de «un piloto, un dron». El año 2026 marcará el despegue definitivo de herramientas de Mando y Control (C2) avanzadas, diseñadas para gestionar múltiples activos simultáneamente.

Nos dirigimos hacia un escenario de enjambres «inteligentes» con un elevado grado de automatización, preparados para trabajar en entornos de comunicaciones degradadas, capaces de operar de forma coordinada en distintos dominios minimizando la intervención del factor humano.

4. Soberanía Nacional: El fin del «que inventen ellos»

La autonomía estratégica exige también conseguir el mayor porcentaje posible de desarrollo propio en el ámbito de la Defensa. España debe aspirar a ser dueña de sus capacidades críticas y, en aquellos casos donde mantener la soberanía nacional plena no sea viable, la adquisición de sistemas foráneos debe ir acompañada ineludiblemente de un alto nivel de transferencia tecnológica, garantizando así el control, el mantenimiento y la evolución de los medios materiales en el entorno de la empresa y la administración nacional.

5. Transversalidad y enfoque multidominio

El arte operacional moderno ya no entiende de silos estancos. Las soluciones no pueden ser exclusivas del dominio terrestre, naval o aéreo. La tendencia para 2026 exige una visión holística y conjunta, donde la interoperabilidad, integración y el trabajo conjunto sea norma preceptiva desde el primer momento conceptual y de diseño.

Además, el dominio ciberespacial, capa transversal que lo abarca todo, conectando sensores y efectores en una red de combate unificada, debe ser prioritario en el enfoque, poniendo especial énfasis en el siguiente ítem.

 
6. Ciberseguridad o la irrelevancia

La ciberseguridad deja de ser un complemento para convertirse en un requisito existencial. En un entorno saturado de amenazas de Guerra Electrónica (EW), ciberataques y NAVWAR (guerra de navegación), cualquier sistema que no sea robusto y seguro desde su concepción, simplemente no será operativo. La premisa es clara: ser ciberseguro o no ser.

7. Tecnologías duales: Sinergias de ida y vuelta

La frontera entre la tecnología civil y militar se desdibuja en beneficio de ambas. La «militarización» de soluciones civiles eficaces permite una adopción rápida y económica de innovaciones. A la inversa, la tecnología desarrollada para Defensa debe encontrar su camino hacia el mercado civil, aumentando la rentabilidad de las inversiones y asegurando que los avances en seguridad repercutan en la sociedad en su máxima extensión.

 

Beneficios estratégicos

Estas tendencias configuran un nuevo paradigma industrial y operativo, donde la tecnología se convierte en un catalizador para reforzar la soberanía nacional, dinamizar el ecosistema empresarial y acelerar la capacidad de respuesta ante escenarios complejos.

La convergencia entre inteligencia artificial, automatización, ciberseguridad y tecnologías duales permitirá avanzar hacia un modelo más ágil, interoperable y resiliente, consolidando un sector Defensa preparado para liderar los retos estratégicos del futuro.

En definitiva, 2026 se presenta como un punto de inflexión para la Defensa. Las naciones y las industrias que definan una estrategia sólida, basada en la innovación, la autonomía tecnológica y la resiliencia industrial, liderarán esta nueva etapa. La tecnología ya es un pilar del presente; el verdadero desafío ahora es integrarla de forma coherente y estratégica para construir unas Fuerzas Armadas más preparadas, un sector más competitivo y una seguridad nacional más robusta y sostenible.